Miércoles, 8 de marzo de 2006 7

Cartas al director

Servicios públicos en el medio rural

En los últimos años venimos sufriendo dentro de un sistema aparentemente impuesto desde la Comunidad Europea, una transformación de muchos servicios que hasta ahora eran considerados de interés público y, como tales, un derecho al que debía tener acceso toda la población, y ahora son vistos como una mercancía con la que negociar en un mercado de libre competencia. De esta forma, muchos monopolios de titularidad pública se han ido privatizando, e incluso aquellos que mantienen la titularidad pública se reestructuran buscando hacerlos rentables.

Probablemente, aparte de la población, esta situación les beneficia ya que la competencia hace que las empresas se esfuercen en ofrecer mejor servicio a un precio atractivo. Pero el gran pagano vuelven a ser los pueblos en los que si no hay más estímulo que la rentabilidad económica, nunca se instalará ninguna empresa de servicios privada (sólo nos llega la propaganda de lo bien que estaríamos si en nuestro pueblo hubiera ADSL, cobertura móvil o estación del AVE) pero vamos viendo cómo la "optimización" y "reestructuración" de los servicios públicos se traduce, inexorablemente, en centralizarlos en las grandes poblaciones.

La pérdida de cualquiera de estos centros (léase escuelas, plazas de médicos, cuarteles de Guardia Civil o mataderos municipales, por poner algunos ejemplos) en uno o más pueblos suele ir acompañada de una contestación popular más o menos sonada, secundada por la prensa e, incluso, raras veces, atendida. Pero me llama poderosamente la atención, que una de las empresas más repartidas por todo el territorio esté suprimiendo puestos de trabajo (y sustituyendo los pocos que quedan por contratos precarios) y dando un servicio cada vez peor, al menos en los pueblos, sin que haya visto ninguna reacción de los ayuntamientos ni haya podido leer en prensa ninguna columna, carta al director o alguna señal de protesta. Me estoy refiriendo a Correos, quien hace apenas cinco o diez años tenía oficinas abiertas en todos los pueblos de nuestra provincia (y de las demás) y que viene cerrándolas a velocidades de vértigo.

Es cierto que buena parte de la gente considera que mientras les sigan llegando las cartas y se recoja lo del buzón están servidos. Quien así piense cambiará de opinión el día que necesite enviar un paquete, un giro postal, una carta certificada…. Un cartero que viene del pueblo vecino, que debe recorrer diariamente más de 300 km. para repartir en tres o cuatro pueblos más, al que le han marcado muy ajustadamente los tiempos, es alguien difícil de encontrar cuando lo necesitas y, aún así, sólo podrá atender este servicio como un favor personal. Si en un raro caso, el ayuntamiento de ese pueblo o el propio cartero elevan una protesta, la respuesta será, si la hay, cargarle el mochuelo al cartero vecino, que tiene con contrato todavía más precario: vestir un santo desnudando otro. Conclusión: si quieres enviar un paquete de Madrid a Barcelona, una docena de empresas competirán por hacerlo más rápido y barato, pero si el envío es de Abejuela a Gúdar, te aconsejo llevarlo personalmente, porque la única empresa que aún da este servicio está en liquidación. Son las reglas del mercado libre.

Francisco Javier Marín Marco - Olba (Teruel)