Con el paso de los años la fiesta de los chóferes, el
día 27 de Julio, celebrando su patrón (San Cristóbal), se ha ido
convirtiendo en toda una fiesta no sólo conocida en Linares, sino
también en muchos de los pueblos que le rodean. Ese día los hombres del
pueblo y visitantes, desde los 14-15 años hasta jubilados, se reúnen a lo
largo de la mañana para recoger sus camisetas y pagar su correspondiente
cuota de socio. Después de la misa en honor de San Cristóbal, se sacan todos
los automóviles a bendecir a la Venta y después se comienza a calentar el
ambiente con las primeras cañas del día. Sobre las 3 de la tarde comienza
la comida para todos los socios en el salón del Ayuntamiento, al principio
todo parece tranquilo pero conforme avanzan los minutos, el jolgorio aumenta
y el vino y ponche comienza a desparramarse por los cuerpos y por el suelo.
El pasacalles posterior, siempre encabezado por la figura de San Cristóbal,
recorre varias calles del pueblo, y durante el mismo no se para de beber el
típico ponche, además de remojarse con los cubos de agua que desde los balcones
de las casas se tiran al paso del pasacalles. Este termina en la plaza del
pueblo, donde los chóferes se mezclan con las
rebotadas, la peña en la que ese mismo día las mujeres se unen para hacer
su fiesta. Aquí el resultado suele ser una gran cantidad de gente con las
camisetas rosas de vino y rotas a estirones, gente disfrazada, otros
con las caras pintadas y, sobre todo, un buen cargamento de vino y
ponche en sus estómagos. Posteriormente, se sueltan vaquillas, lo que
suele ser un autentico espectáculo, debido al estado de la gente que se
encuentra en la plaza. La fiesta prosigue con una cena para los que
todavía aguantan y la posterior verbena.
Algo que últimamente se está convirtiendo en moda es remojarse en el
abrevadero, afición que también se comparte con las rebotadas.
Todos los años existe una comisión encargada de la
organización de estos actos y de varios días de las fiestas (entre 4 y 5,
según caiga), costeando los mismos la agrupación de chóferes. También
se realiza una comida para todos los socios y acompañantes otro día en
el Loreto, ésta bastante más tranquila que las del día 27.
Está fiesta tan arraigada entre los hombres de Linares
comenzó sobre los años 60, cuando las fiestas duraban dos días y varios
vecinos de Linares decidieron subir a Valdelinares y comprar una novilla
para, ese mismo día, bajarla andando y hacer el encierro antes de comer.
Después se reunieron para tomar un aperitivo y, por la tarde, torear la
novilla. Con el reparto de la carne al día siguiente , dieron por
finalizada la fiesta, acordando repetirla al año siguiente. Para no
levantar sospechas, debido al estricto régimen político existente en esas
fechas, decidieron denominar a los participantes como Agrupación de
Chóferes San Cristóbal de Linares de Mora, careciendo de sede y
domicilio social propios pero contando con la pertenencia a la misma de la
autoridad civil y eclesiástica. Decidieron de no limitar la pertenencia
a la agrupación a las personas con permiso de conducir, sino que la
abrieron a cuantos quisieran participar. Pronto se paso de comprar una
vaca a comprar dos, después llego la bendición de los coches, la comida de
los Socios y el posterior pasacalles y los disfraces, hasta nuestros días.
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